Descubre tu alma sumisa

Descubrirte…

principal16Alma entregada y esencia sumisa, no lo reconoces porque te da miedo darte cuenta. Temes reconocer que tus deseos se apartan del convencionalismo, por eso no quieres abrir los ojos, no quieres probar, no quieres buscar, conocer y entregarte. Quieres dejar encerrados, en el lugar más recóndito de tu mente, esos pensamientos obscenos, enfermos, raros y anormales que te hacen excitar como nada nunca ha hecho. Pero tu obscenidad, rareza, anormalidad y enfermedad no es más que el resultado de tu propia mente, de tus propios límites, de ti mismo y de tu propio enjuiciamiento.

Admite que tus deseos forman parte de ti, que tus pensamientos son fruto de tus deseos y que no hay nada peor que no aceptarse porque nunca serás capaz de reconocerte, lo cual te hará permanecer en el engaño, en un mundo al cual no perteneces, por el cual no caminas, en el que la falsedad y la mentira, hacia tu propia persona, harán que no puedas saborear la felicidad.

Piensa por un momento en que tú dejas los prejuicios a un lado y que sales de tu cuerpo y entras en esa realidad que no quieres aceptar, y la ves como normal y como parte de tu esencia, caminas por un sendero sin límites propios y saboreas la libertad y vives en constante éxtasis mental, te sientes libre de cadenas, te gusta lo que sientes, te gusta lo que eres y lo asimilas como parte de ti, lo admites y lo sientes normal, sin juicios ni prejuicios, sin miedo y sin ser sentenciado a morir en vida.

Entonces… después de reconocerte y saber que no hay nada peor que no ser consciente de que lo normal o lo no normal sólo es problema de uno mismo, vuelves a entrar en tu cuerpo y te sonríes, te aceptas, te sientes libre, deseas seguir descubriéndote, viviendo y realizando tus deseos, buscando tener vivencias acordes con tus “rarezas” que ya no son tal, ahora eres lo que eres… un ser libre, dispuesto a seguir soñando y reconociéndote. Alma sumisa, no temas en salir a la luz y aprender, no temas a nadie más que a ti mismo porque sólo tú eres tu propio verdugo.

 

Iniciando a Iris en el BDSM

Fue una sesión muy especial… Iris se presentó ante mí para iniciarla. Habíamos mantenido muchos correos y la conocía bien, había llegado el momento de la verdad, una verdad que ella iba buscando desde hacía tiempo. El sexo en su forma “vainilla” ya no le llenaba y no porque no lo tuviera, sino porque al finalizarlo siempre le dejaba aquel gran vacío que conocemos los que practicamos el BDSM, porque lo hemos sentido antes de haberlo sabido llenar con este nuevo mundo. Esa era su principal búsqueda, encontrar una luz en una oscuridad en la cual permanecía sumergida.

La sesión no fue muy intensa, era su primera vez y yo quería que experimentara más el poder mental del Amo que el propio dolor físico, además le tenía preparada una grata sorpresa final con luna.

Los primeros momentos fueron de absoluto dominio mental, de hablarle suavemente al oído pero con tono autoritario, de mantenerla de pie con las piernas abiertas, de ir rodeándola con mi presencia, de hacerle notar mi fuerza con algún azote, con algún latigazo… Su respuesta a un dolor soportable era buena, su sexo se humedeció de forma rápida, introducía mis dedos en ella y notaba su excitación, y eso me indicaba que estábamos en el buen camino.

La dejé durante unos minutos allí, de pie, mirando al suelo, mientras fui a tomar una copa, a mi vuelta le coloque las pinzas en los labios de su  vagina y jugué de nuevo con sus pezones antes de colocárselas en ellos. Jugué con las pinzas que había colocado en su vagina y sus pezones, seguí hablándole al oído hasta que empezó a temblar de excitación, de temor por lo que estaba viviendo, se sentía increíblemente sensual y excitada. Yo sabía perfectamente muchos detalles sobre ella y uno de ellos era su bisexualidad, por ello, quise que aquella primera sesión tuviera el final merecido, así que llamé a luna y quise disfrutar de la visión de mis dos sumisas aquella noche…

Dhanko