El sentimiento BDSM

¿Nunca habéis llorado sin derramar una lágrima? ¿Nunca habéis sentido roto vuestro interior por no saber que os ocurre y eso hace que no veáis ninguna salida para ser felices?

Tristeza, vacío, dos sentimientos que vivi durante muchísimo tiempo, sentimientos que en muchas ocasiones me hacían volverme loco y no tener estabilidad emocional, que quien estaba a mi lado no dejaba más que repetir que era un ser bipolar y no, de ninguna manera, simplemente era buscar ser feliz, por ello, todos los estados por los que intentaba pasar, me rompían, nunca conseguía una plenitud interior.

Siempre me había considerado dominante, de hecho y gracias a los círculos en los que me movía, no tenia ningún problema en sesionar con sumisas, sumisas que dicho sea de paso elogiaban mi forma de hacerlas tener experiencias increíblemente diferentes a todo lo vivido. Si, sin duda me gustaba, disfrutaba mentalmente de orgasmos increíbles al ver lo que producía en ellas, pero… y yo, mi interior seguía incompleto.

El dolor fue un gran aliado para mi, momentos íntimos en los que para escribir sobre temas determinados, necesitaba que en alguna parte de mi, existiera un dolor que trasformaba mi mente y la hacia funcionar, ¿locura?.

Toda esa etapa coincidió con el inicio de una relación, una increíble mujer que conocí en uno de los encuentros que nuestro común gran Amigo Dhanko organizaba en Sitges (Barcelona). Ella es dominante, así que cuando nos conocimos ambos teníamos claro que nunca íbamos a funcionar como pareja BeDeSeMera, además, ella no paraba de repetirme que nunca podría funcionar con una pareja sumisa porque su mente no podía admitir que su pareja de vida lo fuera, sin embargo ella jugaba con quien le parecía tenia algún “amigo especial” sumiso.

Nuestra relación se desarrollo de forma normal, simplemente vivíamos el BDSM cada uno por nuestro lado, ambos como dominantes, pero yo cada vez necesitaba más sentirme en el otro lado, necesitaba cada día mas sentirme equilibrado. Seguía teniendo sesiones pero cada vez me sentía más vacío.

Un día me plantee que todo aquello debía tener un fin, senté a mi pareja y tuvimos una larga charla, le explique mis inquietudes y finalmente… me entendió, no sin seguir teniendo bloqueada su mente. Me pidió un tiempo de rodaje para ir sintiéndose cómoda y lógicamente, lo entendí.

Sus primeras reglas fueron que no podría nunca ni ponerme un collar ni realizar algunas de prácticas de humillación que ella realizaba con sus compañeros de juegos, lógicamente, nuevamente… lo entendí.

Pasaron los días y de lo que habíamos hablado en su momento nada se cumplía, sabia que toda aquella situación la incomodaba y volvimos a hablar sobre ello. Ideamos un sencillo juego en el que cada semana crearíamos un juego (por separado y bajo las fantasias de cada uno) que los dos debíamos cumplir (nos conocíamos excesivamente bien para saber nuestros limites y limitaciones) y aquella idea le encanto. Ella sabia que no tendría que esforzarse porque yo iba a idearlos todos, ella simplemente… debía cumplir mis deseos, y así fue. Todas las semanas era yo quien le remitía los juegos a una cuenta de correo que creamos exclusivamente para ello, y si, yo los disfrutaba pero sabia que ella no, le costaba verme en ese papel, había asistido a muchísimas de mis sesiones y le rompía los esquemas tener que transformar su mente y verme en aquella actitud. Y eso, que no me considero un sumiso al 100 %, hay prácticas que simplemente no me aportan absolutamente nada, pero todo lo que implica dar placer (ya sea sexual o no) me excita de sobremanera (como podéis leer en el articulo anterior).

Ver que no había manera de funcionar me hundía más todavía, creía que por fin había encontrado aquello que me pudiera estabilizar y llenar por completo, pero no, no había forma de empujar aquel tren que siempre quedaba parado en la misma estación.

Paso un tiempo y finalmente me decidí a invitar a comer a mi amigo Dhanko y a su pareja, (en aquella ocasión no vino la mía), Dhanko se quedo a cuadros cuando le conté mi historia, pero como siempre su parte de “Señor” me entendió y se comprometió a ayudarme y vaya si lo hizo!. Organizamos otra comida esta vez con mi pareja (Ama N.) y hablamos abiertamente de toda la problemática que mentalmente se puede crear en una relación D/s de pareja. Hablamos durante horas, analizamos casos concretos y ejemplos que teníamos muy muy cercanos y finalmente mi pareja, entendió que aquel deseo que existía en mi interior, era mucho más fuerte que mantener un rol que no aportaba absolutamente nada a mi estabilidad.

Aquella comida fue el inicio de mi felicidad, la que hizo que mi pareja, mi Ama ya definitivamente desde ese momento, rompiera sus barreras mentales y nos permitiera ser felices.

Gracias amigos por leerme, gracias amigo Dhanko por esta oportunidad de ser escuchado y si eso puede ayudar… me haría enormemente feliz.

Julio (Propiedad de Ama N.)

……………………………

Bien amig@s, hoy he querido compartiros esta transcripción del audio que me remitió ayer mi Amigo Julio (fue imposible vernos) y que me pidió que lo incluyera en el blog.

Debo decir que yo que vivi todo el proceso, podía entender perfectamente a su pareja (Ama N.), pero también me quito el sombrero ante ella, dado que supo derribar sus barreras y mostrarse simplemente como alguien que amaba a Julio de una forma excepcional.

Como conclusión me gustaría añadir que el BDSM no debe tener barreras en una pareja y que todo, absolutamente todo, puede estar permitido si ambos buscamos la felicidad, por ello amig@ lector, nos llamemos Amos/Amas, sumisos/sumisas o Switch, lo importante… es ser felices y sentirnos completos, la vida… es demasiado corta para andar encasillando nuestros sentimientos.

Feliz semana amigos.

Dhanko

Auto BDSM, una forma de vivir el BDSM en solitario.

Muy buenas noches amig@s, hoy quiero retomar el camino abierto en el artículo del pasado día 13 sobre si “un Amo puede ser masoquista”.

La verdad es que ha sido sorprendente alguno de los correos que ha recibido, no por el tema en si, sino sobre lo que podemos llamar “auto BDSM” y la búsqueda que realizamos para sentirnos dentro del mundo BDSM.

Si recordáis, hace un par de días, hablábamos de que Julio (mi Amigo) recurría a causarse dolor cuando escribía para poder concentrarse y bien, aunque pueda parecer difícil de entender, me confeso que aquellos juegos que realizaba (y que sin duda tenían una parte de masoquismo), le servían para equilibrar su mente, ya que no sabia otra forma de acallar esa parte masoquista que siempre tenia presente.

Como os decía, estos días he recibido varios correos y tres de ellos, increíblemente profundos, dos de sumisos y uno de una sumisa. Los tres tienen el hilo común de que no tienen relaciones BeDeSeMeras en si, aunque si pareja de vida y por ello buscan a diario cosas que les haga estar en nuestro mundo y como todos ellos argumentan (y les doy la razón) el dolor es lo que más les acerca a vivir el BDSM. Es curioso como teniendo todos pareja, han intentado en los tres casos abordar en distintas ocasiones su necesidad imperiosa de ese tipo de juegos y los resultados han sido contradictorios a sus deseos. Si que es cierto que la pareja de Elsa (la chica sumisa) intento algún juego con toques BeDeSeMeros, pero terminaron dejándolo por al incomodidad de su pareja y ella por su parte tomo la decisión de no tocar más el tema y no ha vuelto a insistir más en volver a este tipo de prácticas. Me comentaba con mucho pesar, que prefiere tener apartado este mundo y vivirlo solamente para ella y no se plantea ni siquiera una búsqueda virtual. Cosa que respeto enormemente y creo de forma personal que debe defender su interior sumiso y no dejarlo morir.

El caso de los dos sumisos también es curioso, uno de ellos si es masoquista y la parte simpática es que me decía que también se aplica dolor en sus genitales mientras trabaja en su despacho para sentirse equilibrado (es curioso que todos mencionen la palabra equilibrio) y que para completar su parte más sumisa simplemente adaptaba ese rol con su esposa (sin juegos establecidos y sin que ella fuera consciente) y un punto realmente importante es que cuando tiene relaciones sexuales, necesita pellizcarse fuertemente y causarse dolor para llegar al orgasmo.

El caso del Dami (el otro chico sumiso si es más complicado), al margen de tener una parte masoquista tiene debilidad por la lluvia dorada y la humillación (algo bastante común entre los sumisos), no le gusta el servicio ni la adoración en si, y también busca practicas individuales con dolor, le encanta la cera en sus genitales y las pinzas en sus pezones y genitales y me comentaba que siempre que le era posible realizaba algún juego con esos elementos de forma solitaria. Cuando necesita vivir imperiosamente tanto la humillación como la lluvia dorada recurre a una Domina profesional de su ciudad que le deja cubierto durante un tiempo.

Lo que me ha llamado poderosamente la atención de todos los comentarios y correos, es sin duda que, quien quiere… vive el BDSM, (lógicamente nada tiene que ver con vivirlo de forma plena o junto a tu pareja), y me quito el sombrero a quien sabe vivirlo sea en la forma que sea y ojalá el día que yo me vea obligado a estar fuera del BDSM (por no tenerlo como profesión) pueda tener la fuerza para vivirlo aunque sea de esa forma.

Soy consciente y defensor de que el BDSM es un juego de dos, pero ¿que debemos hacer si nuestra pareja no admite esos juegos?,¿Debemos tirar la toalla y vivirlo a nuestra forma para no hacer daño a nuestra pareja ni sentir que somos infieles?.

Os dejo el link a un articulo que realice hace algún tiempo sobre “Que hacer si a nuestra pareja no le gusta el BDSM” y que dio pie a uno de los talleres que realizo de forma habitual.

También os dejo el enlace directo a los vídeos que publique en su día sobre ambas temáticas.

Vídeo “Que hacer para que a nuestra pareja le interese el BDSM”

Vídeo “ El BDSM en solitario”

Gracias por leerme amig@s

Un Amo, ¿puede ser masoquista?

Buenas y lluviosas tardes aquí en Manresa amig@s, hoy y fuera de mi forma de funcionar de los últimos tiempos, quiero compartir este articulo un tanto especial.
No recuerdo si últimamente os he hablado de los proyectos literarios en los que estoy inmerso (nada menos que tres) y uno de ellos y quizás el que será el más lejano en ver la luz, narra la historia de un buen amigo, excelente Amo que se convirtió en sumiso.
Ayer mientras tomábamos un café por la tarde para seguir tomando apuntes de lo que será el libro, estuvimos hablando de si un Amo podía ser masoquista, ¿qué opináis?.

Preguntado así, quizás no tenga sentido o suene raro, pero dentro de una historia real como la de Julio (mi Amigo con mayúscula) tiene todo el sentido del mundo.
Ser masoquista fue el primer detalle por lo que descubrió su faceta sumisa, la necesidad imperiosa de sentir dolor en momentos puntuales del día era más fuerte que su deseo de dominar a una sumisa. Me contaba, que cuando escribía (es periodista) tenia que hacerlo con pinzas de las que se usan en oficina para sujetar los bloques de folios en sus genitales, si no era así, le costaba concentrarse y ni que decir de cuando necesitaba tener placer sexual, sin dolor aplicado… los orgasmos nada tenían que ver.
Os preguntareis si tenia sumisa durante aquel tiempo de descubrimiento y no, no tenia una sumisa como tal, pero si que funcionaba como Amo con una amiga común que tenia relación estable, pero que de vez en cuando funcionaba como sumisa con Julio (y siempre con el permiso de su pareja, amigo común también).
El no poder hacer que el dolor estuviera siempre presente en las sesiones que el practicaba como Amo, fue lo que le decanto a convertirse en sumiso, rol que actualmente y según sus palabras “no cambiaría por nada del mundo”.
Lo realmente increíble de esta historia (y cuando tenga listo el libro lo entenderéis), es que a mi personalmente me ha hecho bailar toda mi concepción lineal que tenia del BDSM y reafirmarme en que el BDSM es un traje a medida de cada persona o pareja de juegos.

Hoy en día Julio es enormemente feliz en su faceta de sumiso, vive el BDSM en plenitud con su pareja (ella es su Ama) y ha creado su propio BDSM donde puede explotar su faceta masoquista y saber que siempre está presente. No le gusta en exceso algunas prácticas estandarizadas de su rol pero si las admite porque le compensa todo lo demás.
Sin duda queridos amigos, un ejemplo a seguir.

Recuerdo que cuando realizábamos las fiestas y talleres donde llegábamos a juntar a más de cincuenta parejas (alquilábamos una villa en Sitges – Barcelona) y preguntábamos los roles de los hombres, el 100% eran dominantes, ahora bien… cuando salían las Amas y los invitaban a jugar con el juguetes BeDeSeMeros (cruz de San Andrés, potro, etc) la cosa ya cambiaba. Con esto que quiero decir, pues simplemente que debemos dejarnos de prejuicios y sentirnos libres en vivir y sentir, en disfrutar rompiendo tópicos absurdos y que os aseguro que finalmente no nos dan la felicidad.

Dhanko

Atada a ti mi Amo y Señor Dhanko

Confesiones de una sumisa